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Paloma Ferreria. |
Hay hombres y mujeres que se van de sus casas con la misma naturalidad y desapego con la que se van de una fiesta. Y esto ocurre, en gran medida, porque nunca se comprometieron, porque nunca les importó el hogar que fundaron y cualquier pretexto era suficiente para salir de casa.
Muchas personas inmaduras y egocéntricas, no pueden sostener sus compromisos y están movidos simplemente por el placer y la adrenalina que encuentran fuera del hogar. Sin embargo, existe otro grupo de personas que abandonan el hogar tras mucho sufrimiento y dudas, pues para ellos esta situación implica una profunda pérdida y separación de los hijos que se quedan. Cuáles son las causas que, en este último caso, hacen que un padre de familia decida irse de la casa: pleitos constantes con la pareja, sentimientos de abandono al interior del hogar, de no ser respetado ni por los hijos ni por el cónyuge, abandono sexual o por haberse enamorado de otra persona. En la mayoría de casos son los varones quienes dejan el hogar, y en una menor proporción las mujeres. "Abandono"; aquella situación de desinterés, desapego y dejadez económica, moral y física que se da por parte de algunos padres. No en todos los casos se dan todas estas formas juntas. Existen varones que dejan físicamente a su familia pero la siguen asistiendo económica y emocionalmente pues su salida se debe a una ruptura con la esposa. También ocurre que se ven forzados a alejarse de casa por largos períodos de tiempo debido a causas económicas o laborales. Cualquiera que sea la forma o motivo del abandono, las consecuencias para los hijos son siempre dañinas, por no decir devastadoras.